Yo tenía una casa en la luna, con piscina y una terraza lejos del sol
Para todas las noches, poder mirar el firmamento
La vendí, porque no la necesito
La vendí, porque quiero vivir soñando
No me arrepiento de venderla, ahora quiero una, en mi
espacio
Una que se mueva
Una que este allí, donde voy viajando
Una del tamaño de un planeta, con una rosa en su regazo
Así como la del principito, pero mucho más humilde
Tan ingenua como lo amerita la vida
Pero tan implacable como el destino
Una de esas rosas que te ayudan a dormir y que te quitan el
sueño cuando necesitan de ti
No importa que la casa no tenga un Ferrari, pero tiene que
tener esa rosa
También tiene que tener un piso de roca muy dura
Pues allí enterrare todo lo que no quiero recordar y no
estoy dispuesto a verlo salir
El color no es importante
Tampoco su peso en oro
Tendrá un precio inigualable, pues, mi casa es mi tesoro
Pero para su compra no admito estafadores
Y para su construcción no admito alucinaciones
La quiero tan real y duradera como la esperanza
Y tan ligera como la espuma
Pues yo tenía una casa en la luna, y la vendí
La vendí porque estaba muy cerca de la tierra
Y a la vez, muy lejos de mi fortuna.
